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"HOY
QUIZAS AQUELLA HUELGA DE GASTEIZ 76, ES IRREPETIBLE"
Imanol
Olabarría, es uno de los trabajadores que entonces participó
activamente en la huelga de Gasteiz de hace 25 años, por
lo que fue detenido junto con otros compañeros. Tiene 63
años, está casado, tiene un hijo y sigue trabajando
en una empresa de la capital alavesa. No gusta de protagonismos
y prefería que no apareciera su foto. Veinticinco años
después de aquellos hechos ha mirado hacia atrás,
mira la realidad actual y se muestra muy escéptico- ¿realista?-
sobre la posibilidad de una lucha como aquella en la que el protagonista
fue la asamblea de trabajadores y sectores populares asi como sobre
la realidad del movimiento obrero actual.
Pregunta.
¿Qué fue de aquella huelga que desembocó en
un 3 de marzo de 1976?.
Respuesta.
Una mezcla, coctel de sueños, lucha e ilusión. Sueños
de libertad, de echarnos encima tantos años de franquismo,
de sindicato vertical, y de hacernos con las condiciones de trabajo
en las fábricas. Lucha por la dignidad obrera. Impusimos
las asambleas como órganos de debate y decisión, y
sus comisiones representativas revocables en todo momento. Asegurábamos
así el protagonismo de la base mediante la democracia directa.
Lucha también por la igualdad. Ante la dispersión
en el tiempo planteamos nuestras reivindicaciones en conjunto, y
frente a las diferencias ya existentes entre nosotros impusimos
subidas lineales no porcentuales. Y por encima de las mejoras económicas
y condiciones de trabajo, exigimos la anulación de todos
los despidos, la libertad de detenidos y el mantenimento de sus
puestos de trabajo.
P.
¿Cómo se explica que aquella huelga durara tres meses
y acabara como acabó?.
R.
Precisamente por ese cóctel de lucha, sueños e ilusión
que comenté antes. Ello explica una huelga que duró
tres meses y que para desactivarla el poder tuviera que recurrir
al asesinato de cinco compañeros, a herir a más de
cien, despedir a otros y detener bajo la acusación de sedición
a quienes consideraban qué se yo…Hoy 25 años después,
y frente a esto que mas bien parece un sueño que realidad
nos encontramos en mi opinión con una situación de
desilusión y derrota.
P.
¿Qué ha sucedido con posterioridad para, según
tú, estar en esa situación?
R.
Se nos ofertaron e impusieron los partidos y sindicatos, acogidos
con alegría por una parte de la clase trabajadora y nos robaron
las asambleas-debate, tan necesarias en aquel momento de transición
en que se procedía a nuestra integración. Los intereses
partidistas de partidos y sindicatos rompieron la unidad, y la afiliación
suplantó al trabajo conjunto. Nos hablaron de que con la
desaparición del franquismo los intereses eran comunes, que
la lucha de clases había desaparecido, que la negociación…Aparecieron
candidaturas obreras, nos llamaron a votar y nos cruzamos de brazos
renunciando a nuestro protagonismo. De estar contra el poder y por
el cambio social, pasamos a por el poder.
P.
Te veo un tanto excéptico sobre la realidad del movimiento
obrero actual.
R.
Tal vez. Hoy 25 años después, opino que quizás
aquello es irrepetible y nuestro mundo actual un laberinto cambiante
donde el Norte lo vemos cada vez mas difuso. El hundimiento de los
paises del Este ha dejado a Occidente como único vencedor
que no sabe en qué ha consistido su victoria ni qué
hacer con ella. Y a la vez que observa, que nunca hubo tanta riqueza
y miseria junta, constata que una población numerosa, sobre
todo en el Sur, pero también en el Norte, sobra, estorba
y puede volver a ser molesta.
P.
¿Cómo ves hoy el movimiento obrero?
R.
El movimiento obrero, constituido en torno a la contradición
capital trabajo y las desigualdades surgidas de él, es hoy
un ser deforme de enorme estómago y reducida cabeza. Empezamos
a descubrir que explotación, miseria…son conceptos que pueden
abarcar la globalidad de la vida: producción, consumo, ocio,
intervención, género, sexo, relaciones Norte-Sur….De
haber algún sujeto de cambio, sin lugar a dudas éste
ha de ser múltiple.
P.
Y ¿qué queda, entonces, de la lucha de clases?
R.
Antes una visión, miope del mundo, y localista de la lucha
de clases, hacía sentirnos víctimas. Hoy nos sentimos,
con una cierta vergüenza, de ser más beneficiarios que
otra cosa en este orden internacional injusto. En fin que nuestro
nivel de vida es universalizable, exportable al resto del mundo.
Vivimos en una sociedad que nos tiene cada vez mas atrapados por
el estómago y confundidos de mente, haciendo de los grandes
defectos de ayer, codicia. Voracidad, individualismo…virtudes o
vectores de nuestro comienzo de siglo. Se impone que conceptos como
paz, libertad, ley y democracia, violencia vigentes entre nosotros
no sean cuestionados sino mandados a la mierda.
P.
¿La lucha hoy ya no es el motor de las conquistas sociales?
R.
En un planeta "democratizado" constatamos que las grandes
decisiones escapan al control de la ciudadanía. Con la política
sometida al poder económico, los modelos organizativos y
cauces de participación carecen cada vez mas de valor o sentido,
y cumplen una función de distracción. La lucha, motor
que posibilitó las grandes conquistas sociales es hoy sustituida
por los pliegos y demandas ante las ventanillas de las diferentes
instituciones o negociaciones sin fin. Mientras… aumenta la desigualdad.
P.
¿Quieres decir que la miseroa y represión parace no
engendrar ya conciencia de clase?
R.
Vamos a ver. Frente a la creencia de ayer de que eran los explotados
quienes habían de encabezar la revuelta, constatamos que
esta sociedad que adora las cosas y desprecia a las personas, se
traga sus víctimas (parados, marginados, excluidos), que
ocultan sus rostros culpándose asímismos de sus propias
situaciones. Si en otros tiempos fue verdad que la represión
y la miseria engendraba conciencia, hoy no parece serlo. Si a esto
ultimo añadimos, que no todos, pero sí muchos, tenemos
una cuenta bancaria y consideramos normal tratar de enriquecernos
a partir de una cantidad de dinero…
Daniel Udalaitz
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